UNA CARTA PARA EMPEZAR
¿Qué cambia si te contesto mañana?
Hay una pregunta que me parece útil antes de aceptar una propuesta:
¿Qué cambia si te contesto mañana?
Puede haber una buena razón para necesitar una respuesta hoy. Un plazo, otra persona esperando, algo que hay que organizar. Que te la cuenten.
Pero la prisa también puede conseguir que respondas antes de haber entendido qué estás aceptando.
Y luego llega el trabajo.
Un descuento parece pequeño hasta que miras lo que te queda. Un favor parece rápido hasta que abres la agenda. Un «sí, sin problema» puede ocupar bastante más que la conversación en la que lo dijiste.
Me interesa más un acuerdo que podamos cumplir que una conversación en la que los dos salgamos encantados y mañana empiecen los problemas.
Por eso, antes del sí, pondría tres cosas encima de la mesa: qué espera cada uno, cuándo tiene que estar y qué pasa si hace falta cambiarlo.
También cuando soy yo quien pide algo. Es fácil defender tus límites y olvidar que el otro tiene los suyos.
La próxima vez que notes prisa por responder, prueba con esa pregunta.
Quizá haya un motivo que no conocías. Quizá tengas más tiempo del que pensabas.
Las dos respuestas sirven. Decidir sin entender, bastante menos.
Hugo.
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